
La estomatología geriátrica aborda todo aquello relacionado con afecciones bucales, condiciones crónicas y plan terapéutico; entidades estas que pueden ser más comunes en la edad avanzada y generar mayores complicaciones para la práctica dental, dada por el cambio en el estado de la salud bucal y en las actitudes del anciano, que algunas veces provocan efectos determinantes sobre dicha salud.
El programa del adulto mayor de la Organización Panamericana de la Salud ha desarrollado la estrategia de motivar a los odontólogos sobre la atención primaria en ese campo.
El cuidado estomatológico a la tercera edad en este momento ha tomado sumo interés y se le está dedicando mayor tiempo.
Para la atención a estos pacientes, el odontólogo debe tener un profundo conocimiento de los aspectos biológicos, por la sensible disminución de los mecanismos de adaptación y regeneración hística.
Los individuos de edad avanzada requieren un enfoque diferente, tratamientos modificados y conocimiento de cómo los cambios hísticos dependientes de la vejez afectan los servicios de sanidad bucal.
Muchos de estos cambios, que en un tiempo se consideraron naturales y asociados con la vejez, en realidad son procesos patológicos específicos.
El dentista y el médico no pueden alterar los efectos de la edad, pero sí ayudar al paciente a ajustarse a los cambios físicos que se producen en su organismo.
En la salud general del anciano, influye mucho la cavidad bucal, ya que ésta tiene utilidad en el lenguaje, en la masticación y apariencia física, y por ende, en su autoestima. 7
El odontólogo debe discernir si las quejas del anciano obedecen a transformaciones naturales o se deben a procesos patológicos debidos a: desnutrición, problemas endocrinos, etcétera.
Tiene particular importancia en el individuo de edad avanzada un inventario y una estimación cuidadosa y detallada del estado de salud. La historia clínica y examen incluirán las enfermedades pretéritas y actuales, y las experiencias dentales sufridas.
Resulta vital conocer la naturaleza exacta de todos los medicamentos que está tomando; datos que deben considerarse al plantear el tratamiento.
Además se debe prestar particular atención al examen de los ganglios linfáticos, suelo de la boca, lengua y orofaringe.
También la transformación creciente de los huesos del anciano debe tenerse presente al interpretar las radiografías.
Entre algunas de las principales enfermedades sistémicas que pueden tener efectos locales en la boca, figuran:
Diabetes: Aproximadamente la padece entre el 15 - 20 % de la población mayor de 65 años y por orden de prevalencia es la sexta enfermedad crónica más frecuente. Los diabéticos que no están compensados tienen más afecciones severas de la cavidad bucal; en tanto que los compensados tienen la misma frecuencia que los no diabéticos. 7
La manifestación más común en los diabéticos es la enfermedad periodontal. Parece que tiene relación directa con la alteración en la función de los neutrófilos. 7
Enfermedades hepáticas crónicas y cirrosis
Las enfermedades hepáticas representan la novena causa de muerte en la población de 65 a 74 años. Los ancianos son susceptibles de presentar obstrucciones del tracto biliar. Existe una disminución del gusto y del olfato en los pacientes con cirrosis hepática, que puede influir en la nutrición de éstos. En la cirrosis alcohólica se ha descrito disfunción de la glándula parótida.
La disminución de los factores hemostáticos y la mala absorción de vitamina R, producen prolongación del tiempo de protrombina y del tiempo parcial de tromboplastina, que ocasiona hemorragias con facilidad tras procedimientos quirúrgicos, o con la presencia de gingivitis y enfermedades periodontales. 7
Artritis
La degeneración articular puede producir un dolor único bilateral directamente sobre el cóndilo, que disminuye el rango articular de movimiento y provoca dolor a la masticación. Se recomienda un manejo conservador y tratamiento para el dolor.
Debemos tener también en cuenta su estado nutricional; inicialmente se planteaba la alta prevalencia de edéntulos en este grupo poblacional, lo que ocasiona una disminución en su capacidad masticatoria que repercute en un estado nutricional no adecuado; razón por la cual es importante restablecer la capacidad masticatoria, para compensar el bajo funcionamiento del tubo digestivo.
Existen barreras en la atención odontológica de los mayores de 60 años.
Las especiales barreras que se presentan en este grupo poblacional incluyen limitaciones personales (Ej: estereotipo del envejecimiento), físicos (incapacidad), psíquicos (enfermedades mentales), sociales (factores económicos) y la profesión dental.
Algunos estudios señalan deficiencias, entre ellas la falta de comunicación entre el profesional dental y el anciano. En datos observados en nuestros estudios los ancianos aseguran haber recibido información sobre la salud bucodental a través de la televisión (47-58,3 %) y la radio (29,5-40,9 %).
Resalta la necesidad de desarrollar un trabajo divulgativo sobre los problemas estomatológicos, por lo que el quehacer del estomatólogo es deficiente.
Cuando analizamos el concepto de salud en la tercera edad, éste varía con respecto al concepto de salud general, la salud en la tercera edad se define como salud funcional y es la que permite que el individuo viva a plenitud de acuerdo con sus posibilidades y capacidad.
Si cumple sus propias expectativas, esa persona está viviendo de forma saludable; por lo tanto la salud oral forma parte esencial de la salud en general y calidad de vida de los ancianos.









